domingo, 13 de noviembre de 2022

De Salou feren vela

    De Salou feren vela es un poemario que plantea una mirada poética sobre la ciudad de Salou, la mirada del caminante que percibe, que siente, que reflexiona y que recuerda. El libro tiene una autoría conjunta, pues cada poema está ilustrado por el artista Josep Mateu, que deja aquí de lado su faceta principal de escultor y grabador para adentrarse en el terreno cambiante y luminoso de la acuarela.

    La publicación ha contado con la ayuda económica del Ayuntamiento de Salou y el libro recoge al comienzo unas palabras de su alcalde.

    La presentación tuvo lugar el día 26 de octubre en Balaguer (Lérida), ciudad donde trabaja y reside Josep Mateu, en la biblioteca municipal Margarida de Montferrat y corrió a cargo de Yolanda Latorre, profesora de lengua española y literatura.


    Una segunda presentación fue el día 4 de noviembre en el Ayuntamiento de Salou, con presencia del alcalde y el concejal de Cultura. Las palabras de presentación corrieron a cargo de Teresa Clavé, responsable de prensa y comunicación del Ayuntamiento.


    Por último, el día 12 de noviembre se presentó el poemario en el Teatro Inevitable de Zaragoza, con gran asistencia de público. La presentación de la obra y de sus autores la hizo de forma brillante Álvaro Álvarez, profesor y poeta.


    Enlace al vídeo de la presentación: https://www.youtube.com/watch?v=S2Oi0-w6sB0

sábado, 5 de febrero de 2022

El disputado voto del señor Casero


   Después de todas las hipótesis inverosímiles que ha esgrimido el PP para justificar el voto de su diputado Casero como un error informático, lo que nadie ha llegado a pensar es que en realidad estemos ante un caso claro de criptotransfuguismo. Dicho de otro modo, el diputado Casero votó en conciencia a favor de la convalidación de la reforma laboral.
   Cabe pensar que el diputado Casero estuviera de acuerdo con la reforma que planteaba el Gobierno. Y que estuviese al tanto de la compra de los dos diputados de UPN (Unos Pocos Navarriscos) por parte de su partido, el PP. Ante esta posibilidad, él se habría dado cuenta de que la propuesta del Gobierno iba a salir derrotada, lo que su conciencia social no le podía permitir. Entonces planeó con celeridad el contraataque. Solo su voto era necesario y, a la vez, suficiente. ¿Quién iba a sospechar de su "traición", habida cuenta de que se trata de la mano derecha de la mano derecha del señor Casado? Ningún conmilitón en su sano juicio podría aventurar semejante teoría. Estaba fuera de toda sospecha. Así que desarrolló tranquilamente su plan durante los treinta y cinco minutos de los que disponía para votar. Para evitar suspicacias, se "equivocó" previamente en otras dos votaciones, lo que daba a la maniobra un aire de torpeza sobrevenida o contumaz, esto último no se sabe. "Más vale pasar por tonto que por traidor", debió de pensar el diputado Casero, que, para dar verosimilitud a la estratagema, se presentó rápidamente en el Congreso con la supuesta intención de votar personalmente y enmendar el "error". Era el modo eficaz y tajante de neutralizar la operación de su partido con los dos diputados de UPN, cuyo cambio de última hora se podía haber previsto: de un diputado Sayas con apellido capicúa no se sabe nunca si va o si viene. En este caso venía.
   Si todo esto parece al lector una broma del abajo firmante, acierta. Pero si se trata de una broma y la realidad es la que esgrime el PP con sus argumentos, entonces estamos ante otra broma de un mal gusto mayúsculo: error informático (prácticamente sin precedentes); enfermedad de curación repentina del diputado Casero 
(¡ojo también con el apellido!); supuesta prohibición de entrada al hemiciclo del diputado en cuestión; pucherazo de la Presidenta del Congreso, demanda de repetición de la votación y recurso a los tribunales.
  El PP de Rajoy era doloroso (tenía a Cospedal) y nocivo. El PP casadero (Casado+Casero) traza un preocupante regreso a las actitudes más pueriles: mete la pata por torpeza y, a continuación, echa la culpa a los demás, por mala fe. El esperpento de su política no tiene reparos, da igual un error a la hora de marcar una pestaña que defender posturas contrarias a las que han sido su santo y seña en los tiempos en que gobernaban o ejercían una oposición más sensata y civilizada.
   El PP actual es patético y suicida. Pero al lado está VOX para recoger sus restos fúnebres.

lunes, 15 de noviembre de 2021

La poesía del hogar y la poesía del espacio

 


    El pasado 13 de noviembre en el Teatro Inevitable de Zaragoza se presentaron dos libros de poemas: Pandemiario, de Enrique Gracia; y Cosmopoiesis, de Álvaro Álvarez.
    Ambos han sido editados por la editorial MilMadres, dirigida por Julio Espinosa Guerra, que actuó también de presentador del acto y moderador del coloquio.
    Pandemiario brotó a partir de reflejos y reflexiones producidas por el Gran Confinamiento. Los poemas fueron surgiendo sin un plan previo, pero desde una observación, con grandes dosis de intuición, de la realidad nueva a que obligaba el confinamiento: más lectura, más meditaciones, más conversaciones, un modo nuevo y distinto de contemplar cosas o hechos a menudo triviales, un darse cuenta de otros hechos que antes pasaban desapercibidos, como el sonido o el ruido constante en que nos desenvolvemos, los recorridos de la luz de la tarde por los rincones de la casa, los nuevos hábitos…
    En Cosmopoiesis, con ilustraciones de Patricia Pascual, Álvaro Álvarez propone "un intento de pensar la síntesis del universo en términos poiéticos y el proceso creativo en términos cosmológicos".




martes, 25 de mayo de 2021

El diván de Clío

El día 20 de mayo se presentó el poemario El diván de Clío en el complejo Aura de Zaragoza. El acto estuvo a cargo de Juan Manuel Medrano, profesor de geografía e historia en la Comunidad Autónoma de La Rioja, y Dolan Mor, poeta cubano radicado en Zaragoza.

El libro de Enrique Gracia plantea una visión de cierta historia desde el punto de vista de algunos de sus protagonistas, ejecutados o asesinados (Obitografías), un relato de los últimos ochenta y cinco años del mundo (Diecisiete lustros), una parte próxima a vivencias del autor (Imágenes de archivo) y, finalmente, una reflexión sobre la propia musa de la Historia, que se sienta en el diván para ser interrogada a partir del lienzo de Jan Vermeer El taller del artista.

La cubierta ha corrido a cargo de la ilustradora Patricia Pascual.


viernes, 24 de abril de 2020

Ciertas certidumbres sobre la pandemia


A estas alturas de difusión de los contagios y de las informaciones, verdaderas, supuestas o falsas, hay algunas cosas que se pueden establecer con relativa seguridad.

1. El origen. Parece fuera de duda que se trata de un virus no generado en laboratorio, sino extendido en la ciudad china de Wuhan a partir, quizás, de un mercado callejero de animales vivos. Sin embargo hay una hipótesis, la de que se originó en el Instituo de Virología de Wuhan por un fallo en los sistemas de seguridad de un experimento con murciélagos y ratones. El virus se habría “escapado” y contagiado rápidamente. Esta es una teoría de la conspiración que ya fue desmentida a mitad de febrero en un artículo de The Washington Post. Pero ese mismo periódico ya no descartaba esa posibilidad a mitad de abril, coincidiendo con las acusaciones nada veladas lanzadas a propósito por el presidente Trump.

2. Las circunstancias. Resulta una dramática casualidad que surgiera la enfermedad en esa ciudad, donde existe uno de los pocos laboratorios de nivel 4, el máximo, de estudios virológicos. Por otro lado, las autoridades chinas tienen, lamentablemente, un largo historial de ocultaciones, retrasos y deformaciones informativas en torno a accidentes y desastres. La sospecha en Occidente es que los trapos sucios de China se lavan dentro del país, con frecuencia haciendo rodar cabezas, con el grado de literalidad que se desee.

3. Las mentiras. En este caso es seguro que el gobierno chino retuvo la información, por interés en ocultar o por falta de respuesta y de recursos. No quiso hacer caso del médico que primero denunció el peligro. Después, cuando ya era notoria la expansión del contagio, tardó en avisar a la OMS. Tampoco, pese al alarde mediático de los dos hospitales gigantes improvisados de Wuhan, es de fiar su cálculo de contagiados y fallecidos, con seguridad considerablemente más alto de los oficialmente declarados.

4. La OMS. Su papel resulta, como poco, decepcionante. Al principio no dio excesiva importancia y llegó a negar la calificación de pandemia. Cuando el virus se extendía a la carrera por Lombardía avisó de lo que se venía encima, pero ya era tarde. No ha adoptado medidas, salvo en forma de declaraciones y mensajes a veces contradictorios, como la utilidad de las mascarillas. Por lo demás, no se sabe que exista, excepto por las declaraciones quejumbrosas de su cara más visible, su presidente, Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuyo nombre no conseguiremos aprender por más que aparezca en la televisión.

5. El gobierno de España. Siendo benévolo, ha hecho lo que ha podido, como la mayor parte de los países. Fue lento en adoptar medidas. Ahora sabemos que el virus estaba entre nosotros desde la primera mitad de febrero. El partido del Valencia en Milán, las manifestaciones del 8 de marzo y el congreso de VOX no ayudaron, desde luego. Era impensable lo que se venía encima, a pesar de la situación de Italia, dada la parálisis de la OMS. Después el gobierno ha ido a remolque de la situación, batallando con las taifas competenciales de las autonomías, las llamadas a la asonada de VOX, la especulación internacional del material sanitario y sus propios cambios de opinión.

6. Los otros países (I). La respuesta ha sido muy variada, pero resulta patético el inmovilismo cerril, al menos al principio, de algunos líderes mundiales. Los más llamativos han sido Boris Johnson, con su idea de la “inmunidad del rebaño”, que con su grosero nombre ya se define; Donald Trump, con sus vacilaciones entre salvar vidas o salvar la economía, una falsa disyuntiva, y con su guerra particular contra los gobernadores demócratas que se oponen a la salida prematura y sus propios asesores científicos, con vistas a su reelección de noviembre, todo eso sin perder ese aire de soberbia ofensiva típica del ignorante; Bolsonaro, que parece un superhéroe de tebeo, con sus declaraciones dignas de Trump, pero en un país que no es EE.UU.; y dejo para el final al más patético de todos, ese senil López Obrador que esgrimía una estampita religiosa como antídoto efectivo contra el virus. Irresponsables e incompetentes. Ver cómo han llegado al poder sería para otros varios artículos, pero la historia es más o menos sabida.

7. Los otros países (II). Grecia reaccionó muy pronto y muy adecuadamente, lo mismo que Alemania y Portugal. Pero los modelos no europeos siguen siendo Corea del Sur, con su abundancia de test y sus controles exhaustivos a gran parte de la población, y Taiwan. Añádase que, como en los casos de China y Japón, sus poblaciones están más habituadas a epidemias ocasionales, en plazos de menos de 10 años. De modo que saben mejor que los europeos cómo hacerles frente. Las mascarillas forman parte de las medidas que están acostumbrados a aplicar con absoluta naturalidad.

8. Los sanitarios. Han jugado en campo contrario, al menos los españoles. En primer lugar, despacharon con cierta ligereza los primeros casos de febrero creyendo que se trataba de gripes o neumonías comunes, pese a advertencias de colegas de los servicios de urgencias, que avisaban de la extraña gravedad de algunos cuadros clínicos. Después se han visto desbordados por la falta de medios y la abundancia de pacientes. Han tenido que bregar en primera línea con la enfermedad y eso les ha pasado factura en forma de numerosos contagiados y fallecidos.

9. Las residencias. Se han convertido en el pozo negro de la pandemia en España. En algunas comunidades las defunciones en ellas rebasan el 80% del total. Descuido de las administraciones autonómicas, falta de inspecciones, amiguismo en las concesiones de licencias de apertura. Es un gran negocio, pero está pendiente de un sistema de control y regulación. Pero no todo se puede achacar a ellas. Hubo falta de agilidad de las autoridades sanitarias, estatales y autonómicas para impedir las visitas de familiares mucho antes de lo que se hizo, y luego no se les dio el tratamiento adecuado a los residentes en cuanto a distanciamiento físico, medicación y aislamiento. Los recursos que faltaban en los hospitales públicos tampoco llegaban a las residencias.

10. El estado de alarma. Tardío, pero severo. Vistas las circunstancias, no había otra posibilidad para detener la expansión del virus, salvo el estado de excepción que algunos periodistas han reclamado. Las condiciones del confinamiento son razonables, por muy largo que sea. No hay alternativa, porque las posibilidades de nuevas difusiones de la enfermedad no están descartadas. No hay que tener una percepción demasiado complaciente del grado de cumplimiento por la ciudadanía. Las denuncias, sin contar reconvenciones y charlas disuasorias, rondan ya las 100.000. Que muchas no acaben prosperando es lo de menos, lo que importa es comprobar que siempre hay ciudadanos que creen estar al margen de las leyes. 

11. Los científicos. En las televisiones aparecen a diario. Sus dictámenes resultan apaciguadores para la población, excepto los de aquellos, que los hay, que no aportan nada. Pero del conjunto de sus declaraciones, es cierto que de una población muy variada (médicos en ejercicio, funcionarios y ex funcionarios de la OMS, catedráticos, virólogos, epidemiólogos, divulgadores científicos, investigadores del CSIC, etc.), se desprende inevitablemente una serie de contradicciones, no solo en cuanto al uso de la famosa mascarilla y sus distintas variedades, sino respecto a las valoraciones de las características de la enfermedad. Es cierto, en su descargo, que esas características se han ido conociendo mejor según avanzaban los estudios y la búsqueda de remedios. Con seguridad, hay gente muy preparada trabajando para lograr soluciones y vacunas. Pero no a todos se está haciendo caso por igual.

12. La información. Es abrumadora, lo que es un elogio, no una crítica. El problema es el de siempre. Los voceros de los medios afines y hostiles a los gobiernos apoyan con suavidad y critican con dureza, respectivamente, las decisiones. Eso obliga a amplificar las respuestas de los políticos de todos los bandos a la acción de los gobiernos. En el caso español, se vuelve a la palestra diaria de la misma política de siempre: el golpe bajo al hígado del contrincante, a veces apoyados en los bulos, que son siempre de mala fe. Solo que, ahora, la posición del gobierno es aparentemente más cuidadosa, en una crisis sin precedentes para la que nadie puede imaginar de verdad cómo habría reaccionado la oposición de haber estado en el poder.

13. Los políticos. VOX pide la dimisión del gobierno, el PP oscila entre sus contradicciones habituales desde la llegada de Casado al frente; Ciudadanos parece apoyar con más seguridad la acción del gobierno. Pero en el mercado de préstamos y deudas en que se ha convertido el parlamento, nada hay que sea gratis. Ni siquiera el apoyo en estas circunstancias. El único consuelo, incluso para los que no lo ven así, es que probablemente el gobierno saldrá más fortalecido de la situación, pese a los ataques, las críticas y las descalificaciones groseras. Todo eso lo hace más fuerte porque la exigencia de unidad es mayor. Una crisis de gobierno tras una crisis sanitaria y económica como la actual sería otra catástrofe.

14. Europa. Los burócratas de la austeridad y la predestinación del norte de Europa parecen estar aprendiendo las lecciones de la Gran Depresión de 2008. Pero nunca acaban de dar su brazo a torcer. En el fondo lo que se ventila no es tanto una cuestión de poder y control de los organismos europeos, sino el que debería ser objetivo esencial de la unidad: la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos del continente y el progreso de la democracia sin las lacras de un capitalismo brutal que mira por los intereses de los capitales financieros. Hay que estar vigilándolos, para que no sigan alentando prejuicios contra los socios del sur.


domingo, 1 de diciembre de 2019

El proceso de Julia Carta


   Durante los meses de octubre y noviembre he podido presentar mi traducción del libro del profesor Tomasino Pinna, titulada La Inquisición en Cerdeña. El proceso de Julia Carta. El libro recoge la peripecia judicial de una mujer de la aldea sarda de Siligo, que vivió entre los últimos años del siglo XVI y los primeros del XVII. En 1596 fue acusada por el Tribunal del Santo Oficio de Sassari de “hereje luterana y hechicera”. Conforme a esa acusación quedó recluida durante un año en las cárceles del castillo aragonés de la ciudad, en medio de unas condiciones durísimas, teniendo que amamantar a su hijo de unos pocos meses.
   Julia Carta pertenecía a un mundo de campesinos cerrado, en el que las relaciones se estrechaban cotidianamente, para lo bueno y para lo malo. Si durante al menos diez años ejerce con sabiduría sus oficios de curandera, adivina y hacedora de amuletos para beneficio de la comunidad, en un momento determinado cae en desgracia y se va a convertir en una persona temida a causa de sus poderes también maléficos.
   El Tribunal del Santo Oficio la mantendrá en la cárcel hasta que confiese la verdad que los inquisidores desean oír, una verdad de tintes teológicos, relacionada con el diablo. Julia Carta les ofrece en bandeja esa declaración, cansada de sus meses en prisión, con perspectivas de tortura y de permanecer por mucho más tiempo privada de libertad.
   El profesor Pinna recoge muy bien el mundo de las clases populares de la isla en el siglo XVI y sus características de solidaridad interna pero también de riñas relativamente frecuentes. Julia es perjudicada por miembros de su comunidad y, con el proceso iniciado, obligada a enfrentarse al poder religioso y omnipresente de la Inquisición española, con sus códigos ideológicos y de represión difícilmente comprensibles para una mujer de tan humilde condición como Julia Carta.


  El libro fue presentado el día 16 de octubre en la Facultad de Letras de la Universidad de Sassari en el transcurso de un acto que sirvió de homenaje al profesor Pinna y en el que se descubrió una placa en el aula en la que solía impartir sus lecciones.


  También tuve ocasión de exponer las vicisitudes de Julia Carta a un nutrido grupo de alumnos del Liceo Pietro Martini de Monserrato el día 21.


  Por último, para completar el periplo isleño, la traducción fue presentada en la librería Il Miele Amaro de Cagliari el día 22.


  En Zaragoza el acto tuvo lugar el día 28 de noviembre en el Antiguo Salón de Plenos de la DPZ. En la organización colaboró la Asociación Cultural Amigos del Instituto Élaios. El profesor Eliseo Serrano, Catedrático de Historia Moderna de la UZ y director de la colección De Letras, en la que se ha publicado el libro, presentó el acto.
  Desde aquí deseo agradecer a la IFC la ocasión de editar el libro. Y también a todas las personas que han contribuido a su presentación: el profesor Attilio Mastino en la Universidad de Sassari; el director del Liceo Pietro Martini, Domenico Ripa, que prestó el aula magna para la charla; la profesora Tonina Paba, de la Universidad de Cagliari, que ofreció su amistad y colaboración para el acto de la librería.
  En el siguiente enlace se puede consultar la reseña que hizo Julio García Caparrós, a quien agradezco la lectura paciente y sabia del libro.
https://amanecemetropolis.net/una-vez-en-la-isla-de-cerdena-el-diablo/

lunes, 15 de abril de 2019

La campaña

Elecciones generales 2019: La campaña electoral, en directo


   Oficialmente la campaña electoral comenzó el pasado día 13, pero llevamos una precampaña constante, prácticamente desde el 1 de junio de 2018, sobre todo por los partidos de la derecha. Asistimos los ciudadanos a una campaña permanente amplificada por los medios de comunicación. Pero es cierto que estas elecciones se presentan muy reñidas, a juzgar por el panorama que ofrecen las distintas encuestas.

   Todo indica que hay solo dos opciones de acuerdo postelectoral:
  •  Un bloque formado por PP, Cs, VOX.
  • Un bloque formado por PSOE, UP, PNV.

   Así como la primera opción es cerrada, la segunda presenta flecos que conviene reseñar. Como han destacado los periodistas tertulianos habituales, el deseo del PSOE sería pactar con UP y PNV para no tener que recurrir al incómodo apoyo de ERC o, incluso, JxCat. Eso resulta razonable y tan posible como las otras alternativas.
   Hay una tercera opción, aireada de nuevo por medios como EL PAÍS, partidario durante el bloqueo anterior de la Gran Coalición de PSOE y PP, absurda por incompatibilidad manifiesta y por la repugnancia a apoyar a un partido corrupto hasta el tuétano como era el PP de Mariano Rajoy. Esa opción es la alianza PSOE-Cs, tan imposible como la anterior, no solo por la negativa firme (si algo se puede considerar firme en ese partido) del líder de Cs, sino porque ya se intentó en febrero de 2016, con el fiasco consiguiente. Faltaron escaños, razonablemente PODEMOS se negó a entrar en ese pacto, y Sánchez quedó escarmentado, además de que el fracaso preparó el camino para su defenestración por las fuerzas ¿vivas? de su propio partido.
   Por otra parte, no hay que olvidar el corrimiento ideológico que han experimentado las fuerzas políticas. Cs abandonó a raíz de aquel error estratégico su natural posicionamiento centrista, abandono estimulado también por el tema de Cataluña. El PP posterior a Rajoy se ha radicalizado: hay una lectura de esa evolución hacia la derecha que tiene que ver con la corrupción, no en cuanto al repudio que el nuevo PP hace de la de la época de Rajoy, sino al hecho de querer olvidarla y enterrarla, como si no hubiera existido, porque lo que no se tolera no es la corrupción, sino el hecho de que Rajoy no fuese capaz de mantenerla bajo la alfombra. En el fondo, ese es el gran problema del PP de Pablo Casado: una huida hacia adelante, un no querer saber. Sus declaraciones de lucha contra la corrupción son huecas, cada nuevo caso conocido de la época anterior cae como una losa de la que ni quieren hablar. ¿Alternativa?: la que han elegido, rescatar el viejo recetario del aznarismo más rancio, asociarlo a la defensa de la integridad territorial (léase Cataluña) y recriminar del modo más grosero cualquier acción del gobierno Sánchez, al que califican, en el caso más suave, de usurpador por el triunfo de la moción de censura.
   La novedad es el fulgor de VOX. Hay quien piensa que VOX está tirando de sus colegas ideológicos hacia la derecha. Creo que la evolución de Cs y del PP de Pablo Casado se habría producido del mismo modo aun sin la irrupción de VOX, como he intentado exponer más arriba.
   En este punto, la campaña de estos tres partidos se convierte en un alarde de ataques, muchos de ellos irresponsables, insultantes y falaces contra el PSOE. Lo que menos importa es la oferta programática, que parece trufada de “ocurrencias”.
   ¿Qué pasa entretanto en la izquierda? El PSOE también ha virado ligeramente hacia una política socialdemócrata por un lado y expectante sobre Cataluña, por la propia posición de Pedro Sánchez, alejado de los augurios fúnebres de las casandras de turno, es decir, de algunos de sus propios “barones” autonómicos. Pero asimismo por el pacto con UP y por la necesidad, inherente a la práctica política del socialismo español de la Transición, de intentar reformas de calado social profundo, con sus aciertos y errores. Lo hizo, a su modo, González, lo hizo Rodríguez y lo ha hecho Sánchez. Esa preocupación por la “gente” (Pablo Iglesias dixit) ha sido asumida, con limitaciones (léase IBEX 35, Bruselas, oposición de los independentistas catalanes, oposición del Senado controlado por el PP, algunos medios de comunicación…), por el gobierno del “año Sánchez”.
   UP se ha situado como la conciencia del gobierno Sánchez y ha adoptado una posición más realista en sus propuestas, incluidas las de tipo social, que han sido su gran banderín de enganche en estos años. Ha sufrido una crisis inevitable, no solo por la traición de Errejón, que tiene que ver con la dificultad de conjugar un modelo de estructura tradicional con otro de tipo abierto, con un protagonismo para los círculos difícil de conjugar con el excesivo personalismo de sus líderes y figuras destacadas. En todo caso, la superación de la crisis ha pasado por reafirmar el modelo de liderazgo de Pablo Iglesias (ahora un liderazgo bicéfalo y familiar, gracias a la necesaria presencia de Irene Montero, que es un activo muy valioso del partido), sin restar funciones a los círculos a nivel local ni al papel que estos juegan como ámbito de discusión y de generación de ideas y programas.
   Hablando de estos últimos, y visto el cariz agresivo de la campaña electoral, trapo al que lógicamente ni UP ni el PSOE quieren entrar, el de UP, con sus 264 puntos acerca de todos los temas posibles que preocupan a los ciudadanos, resulta un soplo de racionalidad en una barahúnda constante de improperios y ocurrencias. Del mismo modo lo es la puesta en escena de los mítines de la formación, en un espacio central no elevado, y el lema de la campaña: “La historia la escribes tú”, bastante más inteligente que los del resto de fuerzas políticas, pues remite a una utopía clásica que, si bien es elemento fundacional del sistema democrático, en la práctica está desvirtuada por todos los poderes fácticos que de verdad condicionan las decisiones políticas. Dicho de modo lapidario: los ciudadanos elegimos libre y democráticamente a los representantes, otra cosa es lo que ellos hacen (o pueden hacer) con el poder otorgado. Y no menos importante en la campaña de UP, la exhibición permanente de un pequeño ejemplar de la Constitución de 1978 con un argumentario que le han puesto fácil los mal llamados partidos constitucionalistas. La retórica del mitin incide en que la Constitución no se refiere como único tema a la integridad territorial, sino a una larga serie de derechos que los gobiernos, del signo que sea y por diversas razones, tienden a descuidar. Es una campaña inteligente, sin crispación, que resalta lo que se denomina el “déficit democrático” del país. La síntesis de eslogan sería que el constitucionalismo no es envolverse en la bandera, sino tender a una sociedad justa en la que los derechos consagrados en la Constitución de verdad sean reales. Eso es lo que pretende el programa de UP.
   No es tan diferente el del PSOE, que ha aprovechado además sus consejos de ministros en funciones para ponerlo parcialmente en práctica. Y es en esa coincidencia, aun parcial, en donde radica la posible fuerza de una izquierda todavía dividida y dudosa sobre a qué partido votar. La duda entre quienes no saben si votar a Cs o al PSOE resulta difícil de entender. No así la de los que no saben si inclinarse por Pablo Iglesias o por Pedro Sánchez. Algunos quizá decidan que la persecución organizada en la época del ministro Jorge Fernández hacia PODEMOS y su máximo dirigente haya sido demasiado. Iglesias recogerá frutos de esa condición de víctima, que ha aireado de modo notable durante tres semanas en todos los medios de comunicación. Pero hace bien en acallar durante el meollo de la campaña ese argumento, pues la compasión, incluso la indignación, en política tienen corto recorrido. Hace cuatro años y medio, en otra entrada de este mismo blog, se escribía: “¿Cuáles son las causas de la inquina que está aplicando un considerable sector de la clase política, apoyado por medios de comunicación, contra la nueva formación? Probablemente solo hay una: miedo a una pérdida de control de las instituciones, de los accesos a las fuentes de poder del entramado político y administrativo…”. La cuestión es que el partido de Pablo Iglesias ha superado en parte ese sistema de hostilidad institucional, si bien tiene la de sectores considerables de las finanzas y los grupos de presión del país. Pero hoy es un partido normalizado, con afán de gobernar y preparado tácticamente para hacerlo, tras los años de experiencia en gobiernos municipales y de Comunidades Autónomas. Su apuesta por la Constitución, en el sentido más noble y amplio del término, lo legitima como uno de los grandes agentes de transformación de la política en una actividad justa que busca el mayor beneficio del llamado interés general. 
   Por eso conviene que sus resultados no supongan una gran diferencia con respecto a los del PSOE, que parece tener asegurada la mayoría. No se trata de que obtenga más escaños para presionar a la hora de un posible gobierno de coalición con ministros de UP, eso es anecdótico; sino de equilibrar el peso parlamentario del PSOE dentro de las opciones de izquierda, seguir actuando de conciencia del partido de Pedro Sánchez y moderar la influencia de otros posibles socios de gobierno, eventualmente el PNV y hasta ERC. En este segundo caso, si bien en el tema de Cataluña las coincidencias son significativas, UP podría ayudar a marcar los tiempos ejerciendo una tarea paciente y constante de eliminación de asperezas entre sus otros hipotéticos socios de legislatura.
   Concluyendo: frente al voto por las derechas actuales, que amenazan con llevar al país a una etapa de incierta involución de la justicia social y de interpretación conservadora del pasado y de los presupuestos fundadores del régimen de la Transición, es perentoria la opción de un voto a una izquierda moderada que se ha ganado el derecho a gobernar de un modo distinto a los hasta hace poco conocidos y que desea optar por una política que coloque a los ciudadanos como los verdaderos beneficiarios de la acción de gobierno. De otro modo, la fe en el sistema democrático continuará sufriendo un deterioro de consecuencias imprevisibles.